
Las claves de la conciencia: El tálamo
Una condición necesaria para ser conscientes de un objeto (ver una manzana roja) es atender al mismo, lo que produce un incremento de la actividad neuronal (excitación) en la columna del área del sistema visual que computa el color rojo (columna en V4), frente a las áreas vecinas (inhibición local) que computan de manera automática la presencia de distractores en la escena visual (otras manzanas más verdes).
El sistema visual, en el lóbulo occipital, nos permite ver cosas de manera automática, sin detenerse en ellas. Yo puedo pasear mi vista por una escena visual, y estoy viendo, no soy ciego, aunque este distraído. Sin duda mi sistema visual puede haber detectado la presencia de manzanas rojas, pero a un nivel subumbral, de manera que, si me preguntan a posteriori, yo no sabría decir si en la escena hay o no manzanas rojas, aunque podría recordar que algo rojo sí hay.
Si la pregunta es a priori, o tengo hambre, voy a dirigir mi atención en un proceso de búsqueda visual, hasta detenerse en los objetos rojos y determinar si son manzanas Esto es, para ver una manzana roja, existe un área del cerebro, que podemos denominar atención voluntaria.
La atención voluntaria, un área frontal (fuente de control), que potencia la actividad de las columnas en el área visual que computa el color (expresión de la atención), inhibiendo a los distractores y excitando al objetivo, gracias al tálamo.
Nuestro cerebro tiende a retener ideas útiles. sabemos que la atención se dirige allí donde hay interés, y que la atención es una condición necesaria pero no suficiente de la conciencia.
Por esto mismo, NO se pide atención, ¡¡¡se la capta!!!
Fernando Russo
Neurociencias e Innovación
Neuropsicología Clínica
