
PRINCIPIO DE LA SIMPLICIDAD
Cuando se expresa algo de manera simple, agradará e influirá mejor.
En esta era de la sobreinformación es imposible que algo complicado funcione sin llegar a confundir más. Si el objetivo es crear una nube de humo, es una excelente idea, pero si se trata de convencer, vender, seducir, o
simplemente comunicarse, la complejidad es un gran enemigo.
Winston Churchill tenia una frase: “Si tengo que dirigir un discurso de dos horas, empleo diez minutos en su preparación. Si se trata de un discurso de diez minutos, entonces me lleva dos horas…”.
Solemos pensar que escribir con palabras rebuscadas hará que la gente piense que somos brillantes, pero es todo lo contrario. En un estudio en el que se modificaba un texto para ver cómo los lectores juzgaban
la inteligencia del autor, se encontró que a medida que el texto se hizo más complicado, los lectores dieron estimaciones más bajas de la inteligencia del autor.
En otro Estudio encontraron que un aditivo de alimentos llamado “Hnegripitrom” se consideró un punto porcentual más peligroso que “Magnalroxate”. Si se hace el ejercicio de repetir en voz alta ambos nombres, uno puede darse cuenta que si bien el segundo no es un nombre bello y entendible, al menos se puede pronunciar, a diferencia del primero.
El mismo efecto se encontró en otro estudio donde en un parque de diversiones ficticio. Un juego llamado “Chunta” se creía mucho más seguro que el sonido relativamente peligroso “Vaiveahtoishi”.
Asimismo se experimentó con la fluidez en la percepción de algunos productos electrónicos, haciendo una lista de sus características con un tipo de letra fácil de leer y otra con uno difícil. La fácil de leer duplicó el número de personas dispuestas a comprar el producto.
FERNANDO RUSSO
NEUROCIENCIAS E INNOVACION
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